En nuestra vida diaria, todos nos enfrentamos a pequeñas decisiones que, aunque puedan parecer irrelevantes, reflejan nuestra coherencia interna y el cuidado que nos damos a nosotros mismos. En Mentalidad Positiva Hoy, entendemos que la ética no es solo un tema filosófico distante, sino una práctica viva que atraviesa desde cómo nos hablamos hasta el modo en que enfrentamos deberes y emociones. Hoy queremos compartir cómo la ética vivida se manifiesta en lo cotidiano y cómo la coherencia y el autocuidado se convierten en pilares del bienestar y la convivencia.
¿Qué es la ética vivida y por qué hablar de ella?
Mucho se ha hablado de la ética como conjunto de normas externas. Sin embargo, desde nuestra experiencia y la perspectiva de la conciencia integrada que promovemos en Mentalidad Positiva Hoy, la ética vivida es la coherencia genuina entre nuestras creencias, emociones y acciones, especialmente cuando nadie nos observa. Esta ética nace de reconocer y equilibrar nuestras necesidades internas sin renunciar a nuestra responsabilidad con los demás.
Ser coherente es elegir, incluso en lo pequeño, lo que refleja nuestro verdadero sentir.
La ética vivida se vuelve visible, sobre todo, en los casos cotidianos. El día a día es el escenario real de nuestros valores.
Coherencia interna: el puente entre conciencia y acción
Imaginemos una situación que muchos reconocemos: hemos tenido un día pesado, estamos cansados y, al llegar a casa, alguien de la familia nos plantea un problema. En ese instante, deseamos aislarnos, pero sabemos que la otra persona necesita apoyo.
La coherencia interna no significa sacrificio permanente ni dejar siempre nuestros intereses de lado. Se trata de reconocer lo que sentimos (cansancio, frustración, deseo de tranquilidad) y decidir desde ahí cómo actuar. Podemos tomar unos minutos para respirar antes de responder, o expresar abiertamente: “Dame unos minutos, quiero escucharte y estar bien para ti”.
- Reconocer nuestra emoción.
- Ser honestos con quienes nos rodean.
- Actuar desde ese estado, sin forzarnos ni huir.
En estos detalles se juega la ética vivida. No actuar desde la irritación, pero tampoco desde la autoanulación.

Autocuidado: la raíz de la ética de la conciencia
Para muchos, el autocuidado se asocia con rutinas de bienestar físico, como dormir suficiente o alimentarnos mejor. Sin embargo, en nuestra visión, el autocuidado ético es mucho más profundo. Cuidarnos es también escuchar nuestras emociones, poner límites y elegir relaciones que suman.
Por ejemplo:
- Decidir no responder a un mensaje laboral fuera de horario, priorizando el descanso.
- Darse permiso para no acudir a un evento solo por compromiso social.
- Elegir decir “no”, aunque se tema decepcionar a alguien.
Estos actos de autocuidado no son actos egoístas, sino la base para sostener relaciones sanas y una convivencia civilizada. Si no nos cuidamos, nuestra acción hacia los demás se deforma y surgen conflictos o agotamiento.
La ética empieza en casa: en cómo nos tratamos por dentro.
Casos reales: coherencia y autocuidado en situaciones simples
Desde Mentalidad Positiva Hoy hemos aprendido, por nuestras vivencias y la retroalimentación de quienes nos leen, que los escenarios más simples revelan nuestra verdadera ética. Aquí algunos ejemplos que nos inspiran:
- El compañero que reconoce su error: En el trabajo, uno de nosotros olvida entregar un informe a tiempo. En lugar de buscar excusas, escribe al grupo y asume la responsabilidad, proponiendo soluciones. Esto genera confianza por su coherencia y fortaleza interna.
- La madre que prioriza su bienestar: Después de semanas intensas, decide tomarse una tarde libre para pasear sola o leer. Sabe que volverá renovada para su familia. Poner el propio bienestar como parte de la ética no es dejar de cuidar a otros, sino cuidar mejor.
- El adolescente que rechaza una invitación: Sabe que necesita descansar y, aunque teme el rechazo de su grupo, se permite decir “esta vez paso”. Actúa coherente con sus límites, aunque le cueste.
Estos gestos son semillas de una cultura más integrada y amable, donde cada acción cuenta.

¿Cómo se entrena la ética en lo cotidiano?
Formar esta ética integrada no ocurre de la noche a la mañana. En nuestra experiencia, cada pequeño acto de coherencia o autocuidado es un entrenamiento consciente. Las Cinco Ciencias de la Conciencia Marquesana nos sirven de guía práctica para aterrizar esta ética en el día a día:
- Estar presentes: Parar un momento antes de decidir, para notar cómo nos sentimos realmente.
- Autorreflexión: Preguntarnos si lo que decimos o hacemos refleja lo que sentimos.
- Ajustar con honestidad: Si notamos incoherencia, expresarlo sin juicio y buscar ajustes.
- Practicar pequeñas acciones: Ser constantes en lo simple, como respetar horarios o tomar pausas necesarias.
- Celebrar avances: Reconocer cuando logramos ser fieles a nosotros y cuidar la relación con los demás.
La ética aplicada se cultiva repitiendo acciones humildes y honestas, no solo con grandes teorías.
Practicar coherencia es un acto diario de humildad y presencia.
La ética vivida como base de la convivencia
En la sociedad actual, muchas crisis se originan en la incoherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Al construir nuestra vida desde la ética vivida, aportamos claridad y seguridad a nuestro entorno. Mentalidad Positiva Hoy propone que esta ética es el verdadero sustento de la civilización, como señala la Filosofía Marquesana. No depende de reglas externas, sino de la madurez emocional y la responsabilidad individual.
Cuando somos coherentes y nos autocuidamos, el impacto positivo se multiplica:
- Las familias se comunican mejor.
- Los equipos de trabajo son más confiables.
- Las comunidades resuelven mejor los conflictos.
- Las personas se sienten menos solas, pues se valoran desde adentro.
El futuro colectivo se construye a partir de pequeñas decisiones conscientes, aquí y ahora. Nuestra ética cotidiana es la base de ese “futuro humano posible” del que hablamos en Mentalidad Positiva Hoy.
Nuestro llamado: pasar de saber a vivir
No necesitamos grandes discursos para practicar la ética vivida. Los gestos diarios, la honestidad con uno mismo y la apertura a ajustar rutas son las semillas más genuinas de transformación. Proponemos un reto: elegir un área pequeña de la rutina y preguntarnos si somos honestos con nosotros en ella.
El futuro se decide hoy, en cada pequeña acción.
Te invitamos a seguirnos en Mentalidad Positiva Hoy, descubrir más recursos y animarte a ser parte de una cultura donde la ética se vive, se siente y se comparte. Asumir la presencia y el cuidado propio fortalece la convivencia y nos acerca a un mañana más íntegro.
Preguntas frecuentes sobre ética vivida
¿Qué es la ética vivida?
La ética vivida es el arte de actuar de manera coherente con nuestros valores, emociones y pensamientos en la vida cotidiana. No depende de reglas externas, sino de un sentido de responsabilidad madurada interiormente.
¿Cómo aplicar la coherencia en mi vida?
Para aplicar coherencia, recomendamos reconocer tus emociones, reflexionar sobre ellas antes de decidir y expresar honestamente lo que necesitas o sientes, siempre respetando a quienes te rodean.
¿Por qué es importante el autocuidado ético?
El autocuidado ético permite sostener relaciones sanas y evitar el agotamiento. Cuidarnos es la base para poder cuidar a otros y mantener una vida congruente con nuestros principios.
¿Cómo practicar la ética en lo cotidiano?
Se practica ética cotidiana con pequeñas acciones: asumir errores, respetar los propios límites, tomar pausas para recargar energía y actuar con honestidad, incluso cuando no hay recompensa inmediata.
¿Qué ejemplos hay de coherencia diaria?
Algunos ejemplos son reconocer cuando necesitamos descansar, decir “no” sin sentir culpa, asumir errores sin buscar excusas y priorizar nuestro bienestar como parte fundamental del día a día.
